RSE ¿CÓMO SELECCIONAR LA ONG CON LAS QUE TRABAJAR?

Identificados los retos sociales relevantes para una compañía, a partir de la Matriz de Materialidad, una de las vías de actuación para abordar estos retos suele ser el desarrollo de proyectos de RSE. Proyectos que, alineados a la estrategia de la empresa, intentan ofrecer respuesta a esos retos generando impacto social y empresarial.

Pero, pese a que las empresas dedican gran cantidad de recursos para identificar las retos, cuando tienen que abordar un proyecto de la mano de una ONG, no es habitual que dediquen recursos para seleccionar la ONG más adecuada. Y no se suele tener en cuenta que la clave en el éxito del proyecto, y en el impacto social generado, se define en esta fase previa de elección de la ONG.

En este post ofrecemos 2 sencillas pautas que nos ayudarán a seleccionar una ONG con la que desarrollar un proyecto de RSE, pautas que contribuirán a garantizar el impacto del mismo.

  1. Parámetros para la elección de una entidad.
  2. ¿Qué tipo de entidad seleccionar?
  1. Parámetros para la elección de una ONG:

La elección de una entidad social con la que desarrollar un proyecto de RSE no debe ser una decisión tomada a la ligera, o sujeta a decisiones generadas por la vinculación que existe con la misma: por recomendación de empleados, de la dirección, por ser la que tenemos más a mano… En principio la elección de la entidad social debería responder a un análisis de la Teoría del Cambio de esta entidad.

La empresa quiere generar un impacto social, y el análisis de la Teoría del Cambio de las entidades sociales seleccionadas permite identificar a la entidad que mejor se ajusta al objetivo perseguido por la empresa.

“Una Teoría de Cambio elabora una vista amplia del cambio deseado, probando cuidadosamente los supuestos detrás de cada paso. Una Teoría de Cambio muchas veces implica un profundo análisis sobre todos los pasos a darse para lograr un cambio deseado, identificando las precondiciones que permitirán o inhibirán cada paso, listando las actividades que producirán esas condiciones, y explicando cómo esas actividades podrían funcionar (…). Una Teoría de Cambio es frecuentemente, pero no siempre, presentada como un flujograma o mapa estratégico”. Fundación Ford. Mapping Change Using a Theory of Change to Guide a Plan and a Planification, 2010

“Cada ONG debería tener su teoría de cambio específica, escrita y fácil de comunicar. La teoría de cambio establece que, con la intervención y actividades realizadas, se provocará un cambio y se producirán los resultados esperados.” IC EADA SERES, 2016.

Además de analizar la Teoría del cambio, podemos evaluar la elección de una ONG a partir del análisis de su actividad histórica. Conociendo la entidad, su enraizamiento, su historia y la actividad reciente, y a partir de unas características comunes a las entidades sociales, podríamos tener criterio suficiente para seleccionar una entidad social para ejecutar un proyecto puntual.

A partir del análisis de esa información (Teoría del cambio e información de su actividad), podemos hacer una simple clasificación en la que diferenciamos dos tipos de entidades:

  • ONG asentadas: entidades con una Teoría del Cambio que se ajusta al reto social perseguido y con información de trabajo que avala esa teoría.
  • ONG no asentadas: entidades que, pese a compartir unos objetivos sociales similares a los perseguidos por la empresa, no cuentan con un aval de trabajo que pueda garantizar el éxito en el impacto social.

ONG

Hablar de ONG ASENTADAS/NO ASENTADAS supone analizar cómo están trabajando y conocer el fin último perseguido por estas. Pero este análisis NO SIGNIFICA descartar a una entidad social por el simple hecho de no tener una trayectoria histórica de trabajo. Simplemente significa que tenemos que tener muy claro:

  • Si con esa ONG alcanzaremos el impacto social esperado, justificando como lo conseguiremos.
  • El efecto que generará el trabajo con esa entidad: positivo y negativo.

Tenemos que evaluar diferentes entidades y sopesar las ventajas e inconvenientes de cada una de ellas antes de tomar la decisión de decantarnos por una.

  1. ¿Qué tipo de entidad seleccionar?

Aquella que nos ayude a generar impacto social y a medir la transformación generada.

En nuestra opinión, una empresa con una marca y un reconocimiento de mercado, debe apostar por una entidad social que le genere valor añadido (en cuanto a impacto social y empresarial), frente a una simple oportunidad de generar impacto en marketing. El impacto en marketing, además de pasajero, puede ser contraproducente para la empresa, ya que uno de nuestros principales grupos de interés, el consumidor, cada vez:

  • Es más crítico.
  • Analiza con más detalle las propuestas empresariales
  • Cuentan con las redes sociales para difundir su opinión/valoración.

Dos últimos consejos para la selección

  1. Hay que evaluar el nivel de dependencia que puede generarse entre una ONG y una empresa. Un gran proyecto social puede llevar a una entidad social a trabajar en exclusiva para una empresa, ¿es esto lo que queremos? La generación de dependencia puede ocasionar efectos negativos que pueden manifestarse en el corto plazo: supervivencia de las propias acciones sociales desarrolladas, impacto directo en los beneficiarios, impacto en los empleados y voluntarios de la entidad social,…
  1. En un proyecto social una empresa puede jugarse mucho a nivel marca, si este es un punto crítico para nosotros tenemos que decantarnos por una entidad social que también se juegue su marca y reputación.
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INNOVACIÓN SOCIAL Y DISCAPACIDAD

miguel-laloma

El año 2008 marcó el inicio de una crisis económica cuyas consecuencias todavía estamos intentando superar. El aumento del desempleo fue uno de sus principales efectos, el incremento de las tasas de paro y su persistencia, entre otras consecuencias, han tenido un efecto negativo en el nivel de renta y en la atención a las personas desfavorecidas, por el descenso de recursos destinados a este fin.

Pero al mismo tiempo, los efectos negativos de la crisis, unidos a la accesibilidad que ha aportado Internet al conocimiento, han generado una revolución en la forma de hacer las cosas, en especial entre aquellas personas que han acumulado: ideas, creatividad y ganas por cambiar nuestro mundo. Este cóctel está provocando una serie de cambios sociales, económicos, culturales,… que están empezando a revelarse en este momento y que suponen una transformación en la sociedad, en especial en: ¿cómo vemos las cosas? ¿cómo las hacemos?, ¿cómo resolvemos los retos?,…

Y justo en este momento ha tomado impulso la ola del emprendimiento, ola que ha venido arropada por el envite tecnológico que estamos viviendo, la tecnología está cerca de las personas y estas pueden aprovechar esta palanca para, entre otras cosas, conseguir su propia transformación laboral.

Emprendimiento y avances tecnológicos han provocado la aparición de cosas nuevas: herramientas, objetos, formas de hacer y de asumir retos, o más agilidad a la hora de trasferir los avances tecnológicos al desarrollo de productos y una rápida adaptación de esos desarrollos tecnológicos a ofrecer respuestas a problemas o retos sociales o situaciones de desigualdad.

Y en esta revolución todos los ámbitos de la vida se han visto afectados, incluido el ámbito social. Son muchas las iniciativas que ofrecen respuesta a retos sociales, muchas de ellas son iniciativas singulares y generadas desde pequeños grupos, incluso iniciativas personales que ofrecen respuesta a retos sociales.

Entre estos retos sociales también se encuentran los de las personas con discapacidad, pero si analizamos las propuestas vemos que en un porcentaje muy elevado de ocasiones vienen planteadas por emprendedores sociales individuales, que en algunas ocasiones son ajenos al mundo de la discapacidad. Tras observar  este dato surge una cuestión, ¿no sería más lógico que fuera el propio sector de la discapacidad y las entidades que lo conforman quienes liderarán este tipo de propuestas? Esto es así porque el conocimiento que tienen respecto de la problemática de las personas con discapacidad y los retos sociales a los que deben hacer las tendría que posicionar como referentes en la propuesta de soluciones innovadoras.

Pero para llegar a alcanzar ese liderazgo es necesario que las entidades de la discapacidad articulen mecanismos que les permitan integrar en sus procesos los cambios sociales y tecnológicos, a partir de ese momento podrían capitalizar la propuesta de soluciones innovadoras. Soluciones que se entiende estarían enfocadas a los retos más importantes del colectivo de personas con discapacidad.

Esta afirmación se realiza desde la creencia de que el sector de la discapacidad no se está ajustando a los cambios ni está aprovechando el potencial que estos tienen para dar respuesta a las necesidades de las personas con discapacidad.

El comentario no parte de la premisa de que las entidades de la discapacidad no son entidades innovadoras. Desde mi punto de vista, las entidades de la discapacidad son innovadoras. Por si mismas, por el mero hecho de existir y asumir la resolución de retos vitales que otras instituciones no identificaron o decidieron no acometer. Es cierto que estas entidades pueden adolecer de carencias, y que la percepción que se tiene de las mismas es de entidades anquilosadas y basadas en modelos de gestión y actuación tradicionales. Esto seguro que es cierto, pero el espíritu innovador existe en las propias entidades. Y es ese espíritu el que les permite subsistir y perdurar en la ejecución de proyectos y retos sociales por encima de crisis, ERE y cambios en las personas que las conforman: incorporación y abandono de nuevos usuarios, beneficiarios, voluntarios, gestores. Cambios que en otro tipo de entidades (empresariales, administrativas,…) pueden suponer un transformación sustancial, incluso en su foco de actuación o en su propia subsistencia, algo que en las entidades de la discapacidad esto no se ha producido.

Por suerte ya hemos empezado a conocer iniciativas promovidas desde el sector de la discapacidad que están contribuyendo de forma directa a responder a necesidades de las personas con discapacidad.

Entre otras encontramos las iniciativas relacionadas con la impresión 3D. Aunque todavía estamos en una fase inicial de esta tecnología, la impresión 3D está facilitando la fabricación de productos de apoyo para personas con discapacidad, y ya podemos encontrar propuestas de prótesis fabricas con esta tecnología. Tecnología que entre otros atributos:

  • Democratiza el acceso a los productos: cualquier persona puede diseñar e imprimir el que necesita.
  • Abarata los costes: los modelos suelan ser de acceso libre y no es necesario pagar por ellos.
  • Y lo más importante: la participación activa de muchas personas en el diseño de los productos permite evolucionar de forma muy rápida los modelos y propuestas.

El pasado mes de mayo pudimos compartir experiencias en esta tecnología en una sesión celebrada por CERMI y CEAPAT: IMPRESIÓN 3D Y AUTONOMÍA PERSONAL, UN AVANCE PARA LA DEMOCRATIZACIÓN DE LOS PRODUCTOS DE APOYO. Sesión en la que pudimos aprender, y entender , más de esta tecnología y lo que puede aportar a las personas con discapacidad.

Esta vía de trabajo, la de la tecnología y la innovación social, tendrá un impacto económico significativo en el sector de la discapacidad. Pero todavía estamos en una fase embrionaria en el desarrollo de productos de primera necesidad para las personas con discapacidad. Y este puede ser el campo de trabajo de las entidades de la discapacidad: Ayudar a establecer el foco en el desarrollo tecnológico, y en el caso comentado en la impresión 3D, en la elaboración de artículos esenciales para las personas con discapacidad, a partir del conocimiento y experiencia aglutinado por las entidades.

Pero no hay que tener miedo a este reto, hay que verlo como un plan de oportunidades.

Podemos observar como el sector empresarial ya está interiorizando está transformación y ha valorado estos cambios, su impacto futuro y las oportunidades de desarrollo que pueden suponer para su empresa. Por ejemplo Google, que ya tiene entre sus objetivos ofrecer soluciones a los retos de la sociedad utilizando la tecnología. A partir de esa idea lanzó los Global Impact Awards, convocatoria que reta a las entidades sociales a ofrecer soluciones innovadoras. Y en 2015 lanzó Google Impact Challenge: Disabilities, proyecto dirigido a entidades enfocadas a desarrollar tecnología aplicada a personas con discapacidad. Son muchos los proyectos que ya han entrado en esta plataforma, uno de ellos es el desarrollado por Nicolas Huchet. Hauchet ha creado My Human Kit que tiene por objeto fabricar prótesis biónicas de bajo presupuesto a partir de una impresora 3D. Más de esta iniciativa en: www.google.org/intl/es/impactchallenge/disabilities/about.HTML

Publicado en cermi.es http://semanal.cermi.es/noticia/Innovacion-social-discapacidad-opinion-miguel-laloma.aspx

 

 

 

Envejecimiento, nuevos modelos de negocio

El inicio de la segunda década de este siglo ha venido acompañado de una crisis económica de impacto mundial, crisis que en España también ha tenido efectos devastadores para la economía. Pero no solo ha tenido consecuencias negativas, también nos ha servido para recapacitar sobre cómo hacemos las cosas y para entender que se pueden hacer mejor, incluida la gestión de las empresas.

De forma paralela a la precepción de los ciudadanos, de que las empresa han sido las responsables de la crisis, muchas compañías han empezado a desarrollar políticas, que contemplan el impacto que generan en su entorno: sociedad, medioambiente,…

Políticas conocidas como políticas de Responsabilidad Social Empresarial (RSE), y cuya definición recoge la Estrategia Española de Responsabilidad Social de las Empresas:

 “… es, además del cumplimiento estricto de las obligaciones legales vigentes, la integración voluntaria por parte de la empresa, en su gobierno y gestión, en su estrategia, políticas y procedimientos, de las preocupaciones sociales, laborales, ambientales y de respeto a los derechos humanos que surgen de la relación y el dialogo transparentes con sus grupos de interés, responsabilizándose así́ de las consecuencias y de los impactos que derivan de sus acciones”.

Implementando políticas de RSE las empresas incorporan a sus modelos de gestión el impacto, presente y futuro, de sus actuaciones. Y para poder hacerlo tienen que observar a sus grupos de interés: consumidores, empleados proveedores, sociedad,.. “Grupos que se ven afectados directa o indirectamente por el desarrollo de la actividad empresarial, y por lo tanto, también tienen la capacidad de afectar directa o indirectamente el desarrollo de éstas” (Freeman, 1983).

El análisis de los grupos de interés, hasta la fecha, ha dejado fuera a un colectivo que poco a poco cobra gran relevancia en la sociedad española, el de las personas mayores. La razón fundamental es que otros grupos de interés plantean problemas sociales con más impacto a corto plazo en las empresas: desempleo, la pobreza, la educación de los jóvenes,…

Pero los retos más inmediatos no pueden ocultar el desafío que afronta  la sociedad española a medio y largo plazo: el envejecimiento de la población. Si atendemos a la última publicación del INE[1] sobre las proyecciones de población, el porcentaje de población mayor de 65 años, que actualmente es del 18,2%, pasará al 24,9% en 2029 y al 38,7% en 2064.

Y este cambio demográfico generará retos que impactarán de forma directa en nuestra economía, principalmente en el mercado de trabajo, en el sistema sanitario, en las pensiones etc. Para adelantarse a esto, las empresas tienen que escuchar a este colectivo, el de las personas mayores;  entender sus necesidades y cómo éstas pueden afectar a su desarrollo de negocio.

Sin lugar a dudas, las empresas, que sean capaces de prever las necesidades de las personas mayores y ajustarlas a su propia estrategia, tendrán mayores posibilidades de éxito.

Merece la pena reflexionar no solo sobre los cambios estructurales mencionados anteriormente, sino sobre los desafíos en términos de mercado a los que se enfrentan las empresas con el cambio demográfico.

A modo de ejemplo, para responder esta cuestión, podemos enumerar tres retos que empezarán a incidir en el mercado:

  1. Desarrollo de nuevos productos y servicios ajustados al nuevo grupo de consumidores. La población mayor tiene unos hábitos y gustos, que requerirán del desarrollo de una oferta diseñada para esa nueva demanda, oferta que hasta ahora no era objeto de atención.
  2. Además, se producirá una disminución de la demanda de productos orientados a otros grupos de edad más jóvenes.
  3. Para finalizar, el proceso de compra tendrá que adaptarse a nuevas necesidades. Desde cambios en envases y embalajes de productos, que faciliten la accesibilidad a los mismos, hasta modificaciones en la implementación de las nuevas tecnologías en los procesos de compra. Las nuevas tecnologías tienen que tener en cuenta conocimiento que de ellas tienen los grandes grupos de consumidores. Por esa razón actualmente los mayores se están acomodando a procesos comerciales a través de las nuevas tecnologías. Sin embargo, en un futuro no excesivamente lejano en el futuro, tendrán que ser esos procesos los que se ajusten al conocimiento de los mayores

A partir de la información que nos proporciona el INE, podemos concluir que el envejecimiento de la población española es una realidad, cada vez más cercana, y únicamente las empresas que sepan adelantarse a ese cambio serán más sostenibles en el tiempo.

[1] INE Proyección de la Población de España 2014–2064

Publicado por ENTREMAYORES, mayo 2016. http://www.entremayores.es/spa/opinion.asp?var2=Tribunas&nar1=5&nar2=42&nar3=26610&nar5=4

¿Cuánto cuesta no cumplir con la cuota de reserva?

Son muchas las vueltas que se da al tema de la cuota de reserva. Desde el sector de la RSE, desde el sector de la discapacidad, desde los RRHH,… Y son muchas las fórmulas establecidas para intentar garantizar el cumplimiento: medidas alternativas, reserva de contratos del sector público,…

Leer más “¿Cuánto cuesta no cumplir con la cuota de reserva?”

Qué aporta la RSE a los grupos de interés

A día de hoy, todas las empresas tienen claro que parte de la estrategia de la compañía comienza por una correcta identificación de los grupos de interés y el establecimiento de diálogo con ellos, y en esta tarea la RSE cobra relevancia.

Esto es así ya que la gestión de este diálogo retornará a la empresa en forma de valor para el negocio, en especial en todo lo relativo a anticiparse a factores externos a la compañía que van a incidir en su mercado.

La RSE tiene la capacidad de servir de puente para gestionar el diálogo con muchos de los grupos de interés de la compañía. Evidentemente hay grupos de interés que tiene canales de comunicación directos con diferentes áreas de negocio, pero la RSE puede asumir roles transversales en la gestión de ese diálogo:

  • Con grupos de interés con los que ya existe contacto: complementando el diálogo iniciado por otras áreas de negocio y abriéndolo a temas más globales.
  • Con grupos de interés con los que no existe contacto: favoreciendo el acercamiento a estos grupos de interés. A partir del concepto de la RSE, pero abriendo ese diálogo a temas más técnicos y específicos de negocio que les puedan interesar.
  • Convirtiéndose en agregador del diálogo, y para ello tendrá que asumir funciones más cerca de la definición de la estrategia de la compañía.

Más allá de la importancia del diálogo con los grupos de interés no creo que pueda decirse que exista un modelo único de para gestionarlo. Cada compañía aplica el que más de adecua a su estructura y modelo de negocio.

Lo que sí se puede afirmar es que las empresas abordan el diálogo a dos niveles:

  • Global: por la relevancia que tiene establecer estrategias de negocio globales que puedan ser implementables en múltiples lugares.
  • Local: con objeto de dar respuesta a las peculiaridades de cada uno de los mercados en los que opera.

Y tener esta capacidad de respuesta en los dos ámbitos supone el principal reto del diálogo, y el resultado del mundo global y la velocidad con la que la información influye en la sociedad.

Tras la capacidad de respuesta, el segundo reto es para las empresas es: Elegir bien y priorizar. Elegir a los grupos de interés y priorizar las actuaciones a desarrollar. Para ello contamos con una herramienta: la matriz de materialidad. Esta matriz nos ofrece la posibilidad de clasificar el diálogo de los grupos de interés en función de  la relevancia de los asuntos para ellos y su impacto para la empresa, la empresa tiene que ser capaz de ordenar cada uno de los temas identificados en el diálogo.

Matriz de Materialidad

Fuente: Materialidad. La siguiente etapa en el proceso de transparencia. SERES – IE Business School. Joaquín Garralda, Decano de Ordenación Académica IE Business School. www.fundacionseres.org